Una de las aptitudes que todos debemos de cultivar, es la de aprender alentar a los demás, para seguir adelante.
Déjame preguntarte, que sucede cuando hablas con los demás, tus palabras son palabras positivas o negativas; o como dice John Maxwell en su audio libro “Hoy es Importante”, eres una persona Purificadora o eres una persona Contaminadora.

¿Cuantos de nosotros felicitamos y reconocemos el trabajo bien hecho de nuestros compañeros?
La naturaleza nos enseña mucho respecto a este tema, y puedes verlo en los gansos, los cuales graznan para motivarse mutuamente, es por ello que el libro “Gung Ho” nos habla del don del ganso, como una manera de inyectar entusiasmo así como de dar a conocer el trabajo realizado por el equipo o algún miembro del equipo en particular.
Si un equipo de trabajo llega a practicar esta aptitud todos los días, desarrollara una motivación mutua, que permitirá a los integrantes del equipo obtener nuevas energías cuando pareciera que ya no se puede más.
Todos deberíamos de ser una persona purificadora, la cual no importa las palabras contaminadoras que escuchemos, nuestras palabras siempre deben de ser purificadoras, esto también lo podemos encontrar en la Biblia en Marcos 7:14-16 “cuando dice que no es lo que entra en la boca del hombre lo que le contamina, sino lo que sale de ella”.
Podemos aprender mucho más del ganso, ya que cuando vuelan trabajan en equipo de una manera sorprendente, permitiéndoles llegar a su destino con menor esfuerzo.

